Mismo color, siluetas distintas
Con cuatro damas de honor hay cuatro tallas, cuatro estaturas y cuatro opiniones sobre los brazos descubiertos. Un solo modelo para todas rara vez le queda bien a todas. Lo que funciona es fijar el color y la tela, y dejar que el corte varíe: una con escote en V, otra con tirantes anchos, otra con manga corta, todas en el mismo tono.
En la foto de grupo ese truco se nota poco y se agradece mucho. Ninguna siente que le tocó el vestido que no era.
Telas y colores para vestidos de damas de honor
La gasa se mueve y perdona; el satín marca y exige buen corte; el crepé cae recto y es el más fácil de llevar durante todo el día. Elegir entre ellos depende del lugar y de la hora más que de la moda.
Los tonos empolvados (rosa, salvia, azul niebla) se llevan bien con casi cualquier ramo. Los intensos, como el vino o el azul rey, funcionan mejor en bodas de noche. Antes de decidir, mira el color con luz natural y con luz de bombillo: cambia más de lo que se espera.
Largo, escote y comodidad para todo el día
Las damas de honor pasan horas de pie, se agachan a acomodar la cola de la novia y bailan hasta tarde. Un largo que se pisa o un escote que obliga a acomodarse cada cinco minutos arruina el día de quien lo lleva. Cuando el vestido se hace a medida, esos detalles se resuelven sobre su cuerpo, no sobre una talla.
Cómo coordinamos los vestidos de damas de honor
Escríbenos con el número de damas, la fecha y el color que la novia tiene en mente. Con eso coordinamos las citas de diseño y la visita al almacén de telas, y las damas que vivan lejos pueden empezar por WhatsApp.
Si la novia aún no tiene su vestido, mira los vestidos de novia en Bogotá, y para las más pequeñas del cortejo, los vestidos de pajecitas. Así todo combina.